Educar a los hijos en la confianza y la autoestima es fundamental para un buen desarrollo y, aunque parezca obvio, a veces, sin darnos cuenta, los padres con la mejor de las intenciones podemos quebrar estas cualidades cuando todavía se están formando en las mentes de nuestros pequeños.
Una buena relación entre madre (y padre) e hijo empieza con la confianza. La confianza se refleja en varias cosas:
- La confianza del hijo en los padres hace que el niño se sienta protegido e importante.
- La confianza en el hijo por parte de sus padres y cuidadores es la semilla que hace que el niño se sienta poderoso y capaz de ir consiguiendo sus pequeñas metas él solo, respetando su evolución.
Esa confianza mutua irá forjando la idea que tiene el niño de su valía personal y serán los cimientos de su autoestima y autovaloración.
Ese vínculo de confianza en los padres se materializa en palabras como protección, apoyo, guía y amor; en niño se reflejarán en “déjame hacerlo a mí”, “soy capaz de hacerlo”, “puedo resolverlo”, “tengo un plan”, “lo lograré”.
¿Y esto cómo se consigue? Me preguntaréis
¿Recuerdas el día en el que tu hijo o hija te enseñó su primer dibujo?
Yo lo recuerdo perfectamente, aún lo conservo. Mi hijo me lo enseñó con una sonrisa enorme y me lo entregó, con sus pequeñas manitas regordetas con la mayor de las ilusiones.
-Estaba deseando dártelo-me dijo su cuidadora.
Fue un momento crucial.
-Es precioso. ¿Lo has hecho tú solo? -le pregunté.
Él asintió con la cabeza y puede sentir que se sentía orgulloso. Lo colgamos en el salón como un cuadro más.
Pero, con el tiempo, algo debió pasar, porque me di cuenta de que mi hijo empezó a buscar mi aprobación cada vez que hacía algo.
“Estoy haciendo las cosas bien, si mi madre me dice que están bien”, creí deducir de su comportamiento.
Yo soy bastante perfeccionista, por lo que seguro que mi afán de hacer las cosas perfectas (menuda tontería) se había colado en la mente de mi hijo. Y, entonces, caí en la cuenta. Cuando empezó a hacer dibujos con la figura humana es muy posible que para que evolucionase más rápido, rectifiqué sus dibujos: cogía su mano y le enseñaba a hacer ojos, orejas, pelo, etc…
No le dejé que aprendiera por sí solo. Le guié demasiado. Él ya no se sentía orgullo de sí mismo, ahora quería hacerme sentir orgullosa a mí.
La moraleja que me gustaría transmitir es la siguiente:
Permite que tu hijo evolucione con libertad, sin comparaciones y sin la preocupación de que no llegará a conseguir las cosas. Motívale, pregúntale qué necesita de ti y mantente en una distancia positiva, donde sienta tu apoyo y cariño, pero respetando sus tiempos y madurez.
Todos conseguimos las cosas antes o después (si no hay ninguna patología, claro). Mi abuela decía esta frase que suena muy antigua, pero bastante cierta: “Ningún hombre se va a la mili mojando la cama”.
Madres y padres: brindemos por unos hijos sanos física y emocionalmente, independientes y capaces, integrados en una sociedad que les necesita para crecer y evolucionar. Lo conseguiremos.
¿Tienes alguna experiencia como padre o madre que quieras compartir conmigo?
¿Alguna historia que te haya servido de ayuda para la educación de tus hijos?
Compártelo con nosotros en los comentarios o escríbenos a hola@psicologiaenunclick.com
Etiquetado como autoestima en el niño, crecimiento personal, desarrollo personal, educar a los hijos, mejorar la confianza en los hijos, mejorar la confianza en los niños, psicología, psicología en un click, ser madre, ser padre, ser padres
Ana el 2 mayo, 2021 at 6:53 pm
Como madre me he pasado la vida cometiendo errores, uno tras otro. Al igual que tú, he buscado la perfección que ni de lejos tengo en mis hijas (más en la mayor que en la pequeña). Afortunadamente me di cuenta de ello, me relaje, comprendí que de los fracasos se aprende a manejar la frustración, que dar confianza es un precioso regalo. Y poco a poco todo fluye, y ellos crecen (y no me refiero al plano físico) y tú creces con ellos, porque te dan impagables lecciones, diálogos maravillosos, visiones que ni imaginabas y disfrutas y piensas: qué honor ser tu madre.
Blanca de la Torre Polo el 4 mayo, 2021 at 4:04 pm
¡Qué maravilla, Ana! Gracias por compartir tu experiencia que nos enriquece a todos. Ser padres no es sencillo y ser hijo tampoco lo es. Solo tenemos que echar la vista atrás y recordar nuestra niñez y adolescencia. Yo era muy obediente y, aún así, me enfadaba por decisiones de mis padres que no comprendía en ese momento. En fin, creo que nuestro mayor enemigo como padres es el miedo a que nuestros hijos fracasen y sean infelices, sin darnos cuenta que nosotros también fracasamos muchas veces y aquí estamos con fuerzas renovadas. ¡Un fuerte abrazo!