¿TE CUESTA UN TRIUNFO TOMAR DECISIONES?
Hoy te va a costar un poquito menos.
No eres el único o la única. ¡A mí también me ocurre en algunas ocasiones…!
Se trata de una de mis debilidades (la tengo muy calada). No me gusta decidir a la ligera y dada mi tendencia a querer hacer las cosas muy pulidas y esplendorosas, pues tiendo a reflexionar demasiado y a dar muchas vueltas antes de decidirme.
Y como no me da pereza dedicarle más tiempo y esfuerzo, a cambio de terminar las cosas como a mí me gustan, hay momentos en los que tengo que ser muy severa conmigo misma y decirme: “¡Basta!, ya está muy bien. ¡Déjalo, ya!”
Por eso, sé de lo que me hablo.
Pero, como las debilidades hay tenerlas en cuenta, aceptarlas y, lo más importante, educarlas, en este vídeo os voy a hablar sobre los inconvenientes que puede acarrearnos el posponer o evitar tomar una decisión, además de ofreceros unas orientaciones muy sencillas sobre cómo tenemos que actuar cuando nos enfrentamos a una decisión.

